Quiénes Somos

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (en adelante, MCC) es una realidad eclesial suscitada por el Espíritu Santo en el seno de la Iglesia Católica en España en la década de 1940. Es de carácter diocesano, insertándose en cada diócesis, en nuestro caso la de Gerafe (España), bajo el gobierno del obispo de la misma. Y tiene un carácter kerygmático, de primera evangelización.

El MCC nace, concretamente en la diócesis de Mallorca en 1949, por entonces gobernada por Monseñor Juan Hervás, que es considerado uno de los iniciadores del Movimiento, junto con el padre Sebastián Gayá y el laico Juan Bonín.

El gran antecedente fue la peregrinación a Santiago de Compostela del 25 de abril al 25 de julio de 1948 al que acudieron 700 jóvenes de Mallorca y del mundo entero. A los pocos meses de la peregrinación a Santiago, se gesta el primer Cursillo de Cristiandad del 7 al 10 de enero de 1949 en el santuario de San Honorato en la localidad de Randa, bajo el obispado de Monseñor Juan Hervás y Benet.

El éxito cosechado con estos cursillos hace que el movimiento se difunda, primero por el resto de España, después por los países americanos y finalmente por los cinco continentes.

Los estatutos del movimiento fueron aprobados por el papa Pablo VI el 14 de diciembre de 1963 cuando, además, nombró a san Pablo apóstol como su patrón.

La característica del MCC es principalmente la de compartir una fe vivida para difundirla. Es de suma importancia la cooperación armónica entre laicos y sacerdotes. Cada cual tiene su función específica, pero todos conjuntamente se preocupan de alcanzar el mismo objetivo: la evangelización como fermento en los ambientes.

La finalidad de este objetivo se alcanza mediante una específica metodología Kerigmática, que consta de tres tiempos: Precursillo, Cursillo y Postcursillo.

Los temas y los contenidos del Cursillo son iguales en todo el mundo. Son los contenidos fundamentales del Credo de nuestra fe católica.

La oración, la formación y la acción son el trípode en que nos apoyamos para perseverar en una vida cristiana comprometida, junto con la Ultreya (nuestras comunidades) y las Reuniones de Grupo (pequeños grupos de 4 ó 5 personas que, en un ambiente de amistad y confianza, realizan una revisión de la vida de fe de forma periódica).

Por mandato del obispo, el MCC está regido en cada diócesis por un consiliario y un presidente, que, en el caso de nuestra diócesis de Getafe, son el padre don Yago Fernández de Alarcón Del Rey y doña Lourdes Barato.

La Comisión Permanente, el Secretariado y la Escuela, verdadero motor de nuestro Movimiento, forman los órganos para orientar, coordinar, impulsar y servir al Movimiento, a fin de procurar una eficaz inserción en la vida y acción pastoral de la Iglesia, desde lo específico de nuestra identidad, y con el objetivo de llevar a término con éxito nuestro carisma, la evangelización.