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Cursillo 151

Cursillo de Cristiandad 151 de la Diócesis de Getafe

Cursillo 151 de la Diócesis de Getafe

04 de Abril 2026

El fin de semana del 19 al 22 de marzo, en la Casa de Espiritualidad de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, celebramos el Cursillo de Cristianda nº 151 de la Diócesis de Getafe.

Nuestro consiliario, el Padre Yago, expuso el Santísimo para el rezo de la Hora Apóstolica, dirigida por el grupo de jóvenes cursillistas de nuestra Diócesis.

Mientras el don Yago confesaba los que tuvieran la necesidad de ponerse en paz con Dios, rezamos para que los nuevos hermanos pudieran reconocer su sed de Dios y escucharan la invitación del Señor, que, como con con la Samaritana, este fin de semana se había hecho el encontradizo con ellos y, como a la Samaritana, les quiere regalar ese Agua Viva, el don de Dios, el Espíritu Santo.

Posteriormente, vino la Clausura, en el que los nuevos cursillistas dieron testimonio de lo que el Señor había hecho en sus vidas durante este vibrante fin de semana.

Se repitieron palabras como «he encontrado una familia, una comunidad, me siento como en casa», «Dios me ha dado las respuesta que necesitaba», «he encontrado amor, luz», «estaba perdida y me he encontrado», «quiero que más gente vea lo que yo he podido ver este fin de semana»… en fin, y muchas maravillas más que el Señor había hecho estos días.

Posteriormente tocó el turno a varios hermanos de la comunidad, que animaron a los nuevos hermanos «a no tener miedo», «a tener calma e ir poco a poco, pero con paso firme en su 4º día, a «no esperar a ser perfectos, sino comprometerse ya e invitar a ir al Cursillo»…

La Clausura estuvo presidida por don Jaime Bertodano, Vicario Episcopal para el Apostolado Seglar, que transmitió el saludo afectuoso de don Ginés, nuetro obispo. Resaltó que el Señor nos llama según estemos, hasta estando muertos, como a Lázaro, y que los testimonios de estos nuevos hermanos nos habían refrescado.

Nos recordó que, como decía el Papa Francisco, el mayor desafío de la Iglesia es aplacar la sed de Dios de la humanidad, y que ellos habían descubierto qu el Señor sacia esa sed del Corazón.

Pero que el Señor no hace todo, porque quiere colaboradores que se impliquen, nos quiere hacer apóstoles para evangelizar a nuestro prójimo.

Para finalizar, os dejamos con varios testimonios y unas fotos del evento.

¡Que Dios os bendiga con una vida De Colores!

Después de muchos años apartada de la Fe, de Dios, de la Iglesia…en los últimos meses del año pasado comencé a ir misa con mi tía Maru.

Era la forma de aferrarme a la esperanza de creer: mi padre se moría y no podía imaginar ese momento. El miedo me invadía porque no sabía que iba a pasar.

El ratito de ir a la parroquia me daba silencio, tranquilidad y algo de confianza en que todo iba a salir bien.

Pero el 30 de diciembre se fue… y con más razón iba a diario a misa, rezaba todas las noches y las mañanas, pero seguía con mucho ruido en la cabeza y sobre todo, en el corazón un dolor que parecía tener una estaca.

La sensación de orfandad paterna por la noches se traducía en un brotar de lágrimas que no era capaz de detener.

Me hacía muchas preguntas a años de montaña rusa en mi vida.

El sacerdote de mi parroquia Javier, me comentó la existencia de unos cursillos de cristiandad.

¿Por qué no? Me dije, pensando que sería para recordar todo lo que olvidé en estas más de tres décadas separada: oraciones, partes de la liturgia, el Evangelio…

Pero no solo hablamos de ello en el cursillo sino que conocí un grupo de personas maravillosas, una familia, cariño y sobre todo fue un reencuentro con Él, la luz y guía en el camino en el que me había perdido hace años.

Las respuestas que había estado buscando toda mi vida empezaban aparecer día a día, empecé a notar que mi corazón latía de otra manera y el sábado fue muy muy muy especial para mí.

No podía dejar de sonreír, tampoco de llorar, sentí un abrazo que atravesó mi cuerpo y la sensación de “Julia no estás sola”.

Las conversaciones frente al Sagrario junto a Mercy, Rocío, Alex, Diego y Moncho fueron una eclosión de sentimientos que no se pueden describir con palabras.

Podría tirarme horas y horas escribiendo sobre esos cuatro días que han cambiado mi vida, pero no puedo extenderme más.

Siempre agradecida a todas las personas que participaron en el mismo y sobre todo a Dios por llamar de nuevo a mi puerta y poder abrirle.

DE COLORES.

Julia Berrocal, de Getafe.

Llegué al cursillo en un momento en mi vida en el que me sentía perdido y con un gran sentimiento de separación en mi corazón. Con el corazón frío.

Al llegar me pidieron que dejara mis problemas en la puerta que ya en la salida los recogería sin problema.

Lo primero que me explicaron es que ser cristiano es dejarte recibir la gracia de Dios para que El obre en mí.

Esto paro mi reloj porque nunca lo había concebido de esta manera. Para mí lo fácil era ayudar.

Entonces empezé abrirme a este amor infinito que me estaba esperando desde hace tanto tiempo y que yo mismo me estaba negando.

Poco a poco a través de la convivencia y las actividades me fui dejando llevar.

La gran fe que hay en este Movimiento me fue ablandando y me dio la confianza para buscar dentro de mí.

No fue sencillo pero si fácil porque Dios siempre estuvo listo para perdonarme y derramar su misericordia sobre mí, era yo quien lo estaba negando.

Él calló mi mente y calentó mi corazón produciendo en mi una paz y suavidad nunca antes vivida.

Sentí tanto amor que decidí saltar a los brazos de El, mi Padre, que borró en mi toda duda y me inundó de su Gracia.

Recomiendo a cualquier persona que vaya a vivir esta hermosa experiencia y se atreva a dejarse amar por Dios.

DE COLORES

José Loarte, de Pinto

He de decir que ha vuelto a ser una oportunidad enorme para confirmar que Dios, nuestro padre celestial, es increíble, es muy bueno, y no se olvida de nadie, de ninguno de nosotros.

He podido presenciar cómo el Espíritu Santo ha actuado en todos, y me refiero a todos y cada uno de los participantes que, no sólo han decidido dar un parón en sus vidas durante tres días para recargar las pilas, sino que han abierto su corazón y han reconectado verdaderamente con lo que importa, con el Señor.

Esto es importante porque no es un misterio para nadie que nuestra sociedad necesita de Dios más que nunca, y esto, el equipo de este cursillo y yo, lo hemos presenciado en los participantes.

Cada uno venía con su circunstancia particular, en algunos casos con situaciones muy dolorosas como divorcios, separaciones, la pérdida de algún ser querido o llevar tiempo sin sentir a Dios.

Sin embargo, Dios que nos conoce a todos y conoce nuestras vidas, ha sabido cómo tocar a cada uno individualmente, y esto se ha podido presenciar tanto a medida que iban pasando las horas, como en el momento culmen, la clausura, en la que todos han compartido, y muchos entre lágrimas, su experiencia positiva del cursillo.

Serán los rollos, las formaciones , el compartir con el prójimo, la experiencia de trabajar en equipo, los rosarios colectivos de todas las ultreyas… ¡Dios lo ha vuelto a hacer!

Que bueno que Cristo cuenta con nosotros y es que si le dejamos hacer , no tenemos porqué preocuparnos en exceso porque como siempre decimos en cursillos ¡Todo está previsto !

DE COLORES
Mercy, miembro del equipo de este Cursillo y de la Ultreya de Alcorcón