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Cursillo 154

Cursillo Nº 154 de la Diócesis de Getafe celebrado en la Casa de las Oblatas del Santísimo Redentor de Ciempozuleos

Cursillo 154 de la Diócesis de Getafe

17 de Julio 2026

El pasado fin de semana del 9 al 12 de a julio celebramos el Cursillo 154 de nuestra Diócesis, en la Casa de las Oblatas de Santísimo Redentor de Ciempozuelos.

La Clausura estuvo presidida por don Aurelio Carrasquilla, Vicario Episcopal para la Pastoral de la Caridad.

No fue un Cursillo numeroso, pero sí el Cursillo que Dios dispuso que los nuevos cursillistas se pudieran encontrar con El, encuentro que pudimos comprobar escuchando sus testimonios: 

He descubierto la comunidad.

He visto lo importante de aceptar las cruces y de transmitir el amor a los demás.

He tenido una experiencia profunda de Dios en el Sagrario.

Me he reconciliado con Dios.

He redescubierto la fe.

Salgo renovada.

Estoy muy agradecida.

He encontrado un Padre, una Madre y un montón de hermanos que acogen con los brazos abiertos.

Los más veteranos les animaron a cuidar la oración, la formación y la acción, a frecuentar los sacramentos y ser parte de la Ultreya, e incluso a buscar una Reunión de Grupo.

Nuestro consiliario, don Yago Fernández de Alarcón, que además fue el director espiritual del Cursillo, resaltó el asombro que sigue ocasionarle ver en primera fila cómo Dios sigue tocando el corazón de las personas. Además, señaló la bonita experiencia de Iglesia que vivido con el equipo, en el que se ha podido apoyar y aprender a ser también hijo, no solo padre.

Doña Lourdes Barato, coordinadora de este Cursillo, nos confió que ha vivido con mucha paz la preparación y el desarrollo del mismo, y que a la vez que había sido muy especial pues lo ha vivido por primera vez con sus hermanos Rita y Fernando, también miembros del equipo.

También dijo, en referencia tanto al equipo como a los invitados, que «había mucha tierra buena».

Por su parte, nuestra presidenta, doña Stella Gil, comenzó dando la bienvenida a estos nuevos hermanos a la familia de Cursillos, porque, dijo, «nos sentimos familia de verdad».

Les animó a no desaprovechar este regalo, a seguir alimentándolo, a no quedarse solos, porque la fe se fortalece al compartirse, y a hablar al mundo de Dios.

Finalmente, don Aurelio comenzó transmitiendo a todos el cariño de nuestros obispos, don Ginés y don José María.

Resaltó la importancia de dejar a un lado los prejuicios que son como tapones que nos impiden escuchar a Dios, señalando que el Cursillo sirve precisamente para quitarlos

Y que ahora nos toca transformar nuestros ambientes con ese amor de Dios recién encontrado y que transforma la vida, y entregarnos por la evangelización.

 

A continuación, os dejamos ahora con unos testimonios y unas fotos de la Clausura.

Y acabamos recordándoos que podemos seguir viéndonos en la Ultreya de Verano, todos los lunes después de Misa de 20:00h en la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada de Alcorcón.

Llegamos a este cursillo, mi pareja y yo, con muchas ganas e incertidumbre a la vez, ya que nunca habíamos tenido la experiencia de vivir con «otros» la fe.

Tenemos que decir que ha supuesto para nosotros una apertura de visión increíble, porque experimentamos que la fe, la esperanza y el verdadero amor no se pueden encontrar si no te das cuenta de que la palabra “otros” la inventó un cocodrilo prejuicioso que se comió el “principio” de la palabra: nos-otros… se comió, se olvidó, de su propio “origen”.

Todo esto ha supuesto un enriquecimiento de nuestra fe y ha hecho entender a estos dos huraños lo maravilloso e indispensable que es salir, de la mano de Cristo vivo, al encuentro del hermano.

Pero no solo eso —que ya es muchísimo—, sino que haber podido tener esta vivencia en pareja ha aportado a nuestro vínculo de amor una profundidad que no conocíamos.

Hemos tenido la increíble certeza de que Jesús estaba allí, con nosotros y en nosotros, enseñándonos a amarnos como Él quiere: libres.

Mil gracias a toda esa familia que todavía no habíamos podido conocer, gracias por tener una generosidad tan grande y por habernos hecho sentir, desde que llegamos, ser parte de ella. Sois increíbles.

Y gracias, padre Yago, por ser ese espejo que reflejó esa luz sobre nuestro camino. Os queremos.

Es difícil explicar lo vivido, porque aún se están asentando tantas cosas…

Solo podemos decir que esta experiencia la llevaremos como un hito indispensable en nuestros corazones, para hacer memoria de ella cuando nos falte el aliento.

Esos corazones que antes se alegraban cuando se veían vestidos de rojo apasionado, ahora saben que saliendo a amar, pueden llegar a ser como antes eran: de millones de colores.

Laura, de Aranjuez.

Con estas palabras quiero decir que este cursillo 154 ha sido un renovar, una reconciliación con mi fe.

He afianzado las bases sobre mi cristianismo, he aprendido ha entender que, aunque pases por muchas tempestades, no estoy sola, que gracias a Dios tengo una familia que se llama Iglesia, y que, aunque no lo veamos siempre, este mundo es ¡de colores!

Dios los bendiga siempre.

Carolina, de Alcalá.

Cursillos ha sido para mí una experiencia increíble, donde he aprendido y también profundizado en la fé, mejorando mi relación con Dios.

Ha sido un encuentro con el señor que me permitió descubrir la bonita comunidad de cursillos.

Me siento muy contento y agradecido de haber vivido la esta experiencia.

Samuel, joven de Getafe.

Mi primera experiencia como miembro del Equipo de un Cursillo de Cristiandad ha sido un continuo dar y recibir.

Entré con vértigo al tomar plenamente conciencia de la gran responsabilidad que se me había encomendado, ser instrumento de Cristo, pero ese vértigo se fue disipando cuando me convencí de que lo único que tenía que hacer era dar lo mejor de mí misma porque transformar los corazones era la tarea del Señor y no mía.

Y así ha sido. He experimentado plenamente la gran conexión que existe entre el encuentro conmigo misma y la donación a los demás. El sentido de la vida se encuentra en donarla.

Estos días he amado y me he sentido amada, ¡qué más podía esperar!

¡¡¡De colores!!!

Maribel, de la Ultreya de Ciempozuelos y miembro del equipo de este Cursillo.