Ejercicios Espirituales AGOSTO 2026
Ejercicios Espirituales Agosto 2026
30 de Agosto, 2026
Entre el 24 y el 29 de agosto de 2026, un grupo de 13 personas hemos tenido la suerte de participar en la segunda tanda de Ejercicios Espirituales propuesta por el MCC de Getafe para este curso.
Los ejercicios han tenido lugar en la casa de espiritualidad de las Salesianas del Sagrado Corazón, en El Escorial: un lugar privilegiado para disfrutar del silencio, de la naturaleza y, sobre todo, de la contemplación del Señor.
Han sido unos días vividos en silencio. Un silencio que al principio cuesta, porque, a pesar de estar en pleno mes de agosto, todos llegamos de vidas ajetreadas y llenas de ruido. Pero, poco a poco, ese silencio se va convirtiendo en un bálsamo y en un descanso para el corazón. Porque es precisamente en el silencio donde podemos escuchar con más claridad la voz de Dios. Y durante esta semana hemos podido escucharle, como Elías, en el susurro de una brisa suave.
El padre Yago, nuestro consiliario, ha dirigido los ejercicios con su habitual entrega y generosidad, y nos ha acompañado en un precioso recorrido por la historia de la salvación, contemplando a algunos de sus protagonistas.
Comenzamos con Adán, en quien pudimos contemplar el inmenso amor con el que Dios nos ha creado y recordar nuestra dignidad de hijos. Con Abrahán vimos la necesidad de dejar que Dios transforme nuestro corazón; Moisés nos recordó la importancia de escuchar la llamada y ponernos en camino; y David y Salomón nos ayudaron a contemplar el valor de la fidelidad al Señor y las consecuencias de alejarnos de Él.
A través de los profetas Elías y Jeremías recordamos nuestra vocación a ser testigos del Señor. Con san José contemplamos la grandeza del amor sencillo y de ofrecer a Dios lo que tenemos, sea poco o mucho. San Juan Bautista nos invitó a caminar siempre detrás del Señor. Y, finalmente, san Pablo nos recordó que la conversión no sucede una sola vez, sino que necesitamos volver nuestro corazón hacia Dios cada día.
Estas son solo algunas pinceladas de todo lo que Dios ha podido hablar a nuestro corazón durante estos días. Porque esa es también una de las maravillas de los Ejercicios: la Palabra es la misma para todos, pero Dios habla de una manera distinta, única y personal a cada corazón.
Además de este recorrido por el Antiguo y el Nuevo Testamento, hemos recibido una serie de charlas sobre el combate espiritual que nos han ayudado a llevar todo lo contemplado a nuestra vida cotidiana, dándonos herramientas muy concretas para vivir cada día más cerca del Señor.
Han sido días de mucha dulzura en el Señor. Días de oración, de reflexión y también de un descanso profundo. Volvemos a casa con el corazón lleno de amor y con más ganas de seguir conociendo a Jesucristo, que está más vivo que nunca.
Y sucede algo curioso: al principio cuesta dejar atrás el ruido, el teléfono, las conversaciones y tantas cosas que llenan nuestros días. Pero, cuando llega el momento de marcharse, nos despedimos emocionados y casi con pena de romper ese silencio.
Nos vamos con ganas de volver.
Con ganas de regresar a ese silencio en el que uno descubre que no está solo. A esa intimidad con el Señor. A esos días en los que podemos dejar tantas cosas a un lado para volver a lo verdaderamente importante.
Y, sobre todo, con el deseo de volver a encontrarnos, corazón a corazón, con un Dios que nos conoce, nos espera y nos ama de una manera profunda, única y personal.