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Cursillo 146

Cursillo 146 de la Diócesis de Getafe

Cursillo 146 de la Diócesis de Getafe

19 de Julio 2025

Del 10 al 13 de julio de 2025, en la Casa de Espiritualidad Santa María de los Apóstoles de Cubas de la Sagra, celebramos el cursillo número 146 de la Diócesis de Getafe.

Fue un Cursillo en cuya preparación se presentaron varios escollos. En primer lugar, hasta la última semana no se apuntaron un número de personas suficientes para poder celebrarlo.

Además, a pocos días del comienzo, por causas ajenas a nosotros, tuvimos que buscar una nueva casa: ¡imaginaros el susto!. Afortunadamente, la Casa que tienen las Misioneras Cruzadas de la Iglesia en Cubas de la Sagra estaba libre.

Y sin querer adelantar sorpresas, que se celebrara en este lugar hizo posible que Iván, cuyo testimonio pondremos abajo, se decidiera a ir.

Sin duda, no hay que preguntarnos el «porqué», sino el «para qué» de las cosas que nos suceden.

La Clausura estuvo presidida por don Jesús Úbeda, vicario episcopal para la Evangelización y la Transmisión de la Fe de la diócesis de Getafe.

Don Jesús estuvo muy cariñoso con nosotros, especialmente con los nuevos cursillistas, a los que les dijo que su reciente encuentro con Cristo en el Cursillo había sido posible a que se encontraron con la Iglesia.

Esa Iglesia representada en las personas del equipo, pero también en la comunidad de Cursillos de Getafe y otras diócesis del mundo, y varios conventos, que habíamos estado rezando por los frutos del Cursillo.

Además, recordó las palabras de nuestro querido Papa Francisco en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium sobre el kerygma (proclamación jubilosa, hecha por testigos, de lo fundamental cristiano con el objetivo de suscitar la conversión del que escucha, que es lo que se predica en el Cursillo).

Francisco explicaba que el kerygma no «es lo primero», algo que luego es superado por conocimientos o experiencias posteriores, sino que es «lo principal», algo que debe fundamentar toda nuestra vida de fe, y a lo que tenemos que volver constantemente para refrescarlo.

Igual que «el amor primero», que es el tercer punto que tocó don Jesús: nos exhortó a rememorar ese primer encuentro con Jesucristo, para revivir y actualizar ese amor que nos unió a El y nos puso en camino.

Os dejamos con varios testimonios que generosamente nos han escrito Yolanda, Iván y Sacri, y con una galería de fotos de la Clausura:

Nunca imaginé que mi entrada en Cursillos, acompañando a mi esposo y considerándome católica practicante, supusiera en mi vida encontrarme con un amor tan grande.

Este año, por diversas razones, comencé a conocer y amar a nuestra Iglesia, pero en Cursillos todo ese sentimiento ha sido multiplicado. La Iglesia, gran desconocida, ha adquirido para mí el sentido de mi fe. Creada por el mismísimo Jesucristo, sigue hoy como el primer día.

He descubierto una comunidad maravillosa que me recuerda a los primeros cristianos y ha suscitado en mi un gran deseo de pertenecer a ella.

Ya el primer día, bajo la mirada de Jesús, aparecieron heridas de las que no era consciente y Él amorosamente fue curando a lo largo del Cursillo. Su amor incondicional hizo posible aquello que tanto anhelaba.

Y todo sin ningún esfuerzo por mi parte, solo con la apertura de corazón, que al final es lo que pide Jesucristo.

El me ama, siempre ha estado ahí, lleva esperando toda la vida este encuentro, Él lo hace posible si le dejo, para Él “todo está previsto”. Solo me corresponde perseverar y dejarme llevar por Él.

Gracias a la maravillosa comunidad que ha organizado estos días. Sin el “sí” de todos, no habría sido posible.

Dios nos necesita para cumplir su misión de salvación en la tierra.

De colores.

Yolanda

Soy un chico de 18 de años, que viene de una familia sin fe.

No estoy bautizado, no he hecho la comunión, y nunca he estado cerca de la Iglesia.

Hace unos meses sentí algo dentro de mí y decidí comprarme una Biblia; empecé a leer poco a poco ayudándome también de internet.

Mi abuela hace unos meses fue a un Cursillo de Cristiandad y salió encantada.

Como sabía de mi acercamiento al señor me dijo que tenía que ir, que era una experiencia preciosa que ni siquiera sabía cómo describir.

Sin decartarlo del todo, la verdad es que no me planteé seriamente ir.

Pero un buen día, me dijo que el siguiente Cursillo se iba a realizar precisamente en el pueblo donde vivo, Cubas de la Sagra. Y volvió a insistirme para que fuera a vivir la experiencia.

Y decidí asistir. Al principio fui con prejuicios: «como no estoy bautizado, y estoy bastante alejado del Señor, seguro que me excluyen».

Pero fue todo lo contrario: me acogieron como a uno más. Incluso mejor, porque sentí que me querían ayudar de verdad.

El Cursillo me ha supuesto un acercamiento que nunca antes había sentido al Señor.

Me ha servido para aprender y escuchar, tanto testimonios como temas de los que nunca antes había oído hablar.

He sentido el verdadero “llamado” del Señor; he encontrado paz, tranquilidad y armonía absoluta en mi vida.

Y todo gracias a este cursillo y a la cercanía de todos.

Espero y deseo bautizarme pronto y seguir en el camino que me lleve a Jesucristo.

¡De Colores!

Iván

La risa franca fue la tarjeta de presentación en la entrada de la casa donde se celebró el cursillo 146.

Yo llegué agradecida y contenta y me sentí cómoda entre personas de tan distintas edades, todas en búsqueda del Señor, lo supieran o no.

Aterricé con actitud dócil, dispuesta a escuchar cada rollo, cada experiencia, como oro molido.

Y me sentí sobrecogida en cada uno de ellos; y a la par los cursillistas me llegaban a poquitos al corazón.

El sábado me encontré con una gran familia, que se apellidaba «cercanía»: en ella cambiamos todos.

En esta cercanía una cursillista, me compartía su herida de vida, dura y complicada. Sus lágrimas me inspiraron una gran ternura.

Comentamos poco; solo quedó claro que no soluciona el juicio y la queja, pero si alivia: la alianza con el perdón, y para ello ayuda mucho estar lo más cerca posible del Señor, para que nos llenemos de su amorosa esperanza …

Pedí por ella mucho, con respeto y delicadeza; de pronto con claridad vi su herida y encontré la mía; a la luz de lo que mi hermana me había compartido, acepté mi herida.

¡Que cosas! Intentamos ser, con Fe, sencillas compañías y asombrosamente aparece nuestra sencilla sanación!

¡Como nos cuida el Señor!

Los padres espirituales, conseguían comunicar verdades profundas y sacarnos grandes risas, no se cómo, pero lo hacían.

A mí me caló en el rollo de Sacramentos, la frase «.. los Sacramentos son una caricia del Señor…» me dejó pensando despacio y con especial asombro.

Y llegó el domingo y con él la clausura; tenía la sensación de estar viviendo un cursillo nuevo, vivo, ilusionante, que me había aligerado del equipaje innecesario.

Seguía sintiéndome amada y seguía escuchando las palabras «paz» y «misericordia» en los testimonios, y que también se sentían amados por el Padre.

¡Una hermosura!

La presidenta, Stella, terminó con algo que le he oído repetir varias veces. Son pocas palabras que, me parece, dicen muchas cosas. Con ellas concluyo:

¡Juntos hasta el Cielo!

¡Que así sea!

¡De colores!

Sacri, Ultreya de Ciempozuelos y parte del equipo de este Cursillo