Cursillo 150
Cursillo 150 de la Diócesis de Getafe
12de Febrero 2026
Del 5 al 8 de febrero de 2026, en la Casa de las Oblatas del Santísimo Redentor de Ciempozuelos, se celebró el Cursillo nº 150 de la Diócesis de Getafe, un encuentro vivido con intensidad, alegría y espíritu misionero.
Once cursillistas salían con gran ánimo y fueron recibidos por la comunidad que rezaba por cada uno de ellos.
Estaban alegres y en sus testimonios destacaron que habían experimentado el amor de Dios y habían sentido la llamada de dar la Buena Noticia al mundo, “llevar al Señor a los hombres”.
Entre los frutos del cursillo, cabe señalar la Primera Comunión de un joven, signo visible del crecimiento espiritual vivido durante estos días.
“Compartimos la misma llamada: evangelizar en nuestros ambientes”.
Con estas palabras, el Vicepresidente Carlos Romero animó a los nuevos cursillistas a vivir con intensidad el “cuarto día”, invitándolos a evangelizar en sus propios ambientes yrealidades cotidianas. También les dio la bienvenida a la comunidad en nombre de las once Ultreyas que forman parte del Movimiento.
Por su parte, Stella Maris Gil, Presidenta del MCC de Getafe y coordinadora de este Cursillo, compartió emocionada que uno acude al cursillo dispuesto a dar lo mejor de sí mismo, pero siempre termina recibiendo mucho más. Para ella, cada cursillo supone un auténtico reencuentro con Dios.
La Clausura estuvo presidida por el Canciller-Secretario General de la Diócesis de Getare, D. Francisco Armenteros, quien cerró el cursillo 150 con palabras del Papa Francisco: “la Iglesia crece por atracción” y nos animó a todos a prepararnos para la Misión con la ayuda de buenas lecturas, la práctica de ejercicios espirituales y una vivencia profunda de los Sacramentos en la Iglesia, para fortalecer la comunidad de referencia y vivir la vida DE COLORES.
A continuación os dejamos con algunos testimonios de estos nuevos hermanos, y con las preciosas fotos de la Clausura que tiró nuestro querido Paco Arroyo.
Me resulta sumamente complejo expresar en unas pocas líneas, todo lo vivido y sentido durante mi Cursillo, pero me vienen a la mente, con mucha fuerza, dos palabras:
– GRATITUD. Hacia Dios, por haber pensado en mí para este regalo, hecho de Dones y Gracias, y envuelto con el cariño, el tiempo, la generosidad y la autenticidad de diez testigos, valientes y entregados, de quien es Verdad y Vida.
– CORAZÓN. Porque otros diez fueron los corazones, inquietos, anhelantes y vivos con los que lo compartí. Pero también, y sobre todo, me encontré con el de Jesús, que me esperaba para abrazarme con el suyo fuera de su pecho, lastimado por mis pecados, pero encendido y rebosante de Amor.
¡¡¡De colores!!!
Vicente Villajos, de Móstoles.
Cursillos significó para mí todo un despertar. Teniendo el corazón abierto y en mi paso por el mismo, tuve la Gracia de ver todo lo que no podía ver.
En primer lugar, comprendí que necesito una la comunidad cristiana para vivir mi fe. La comunidad nos sostiene, nos ayuda a recargarnos y nos previene de caer en una formación empobrecida y una fe meramente espiritualista, como era la mía y en la que sigo creciendo desde el cuarto día.
También pude entender algo que puede parecer evidente, pero que para mí no lo era: Iglesia y fe no se pueden separar. Yo, absolutamente contaminada de prejuicios en contra de la Iglesia, únicamente escuchando el ruido del mundo, las separaba, teniendo siempre un Padre y, a su vez, faltándome siempre una Madre.
Dios puso en mi camino a un muy buen amigo, Juan, de quien se sirvió para llegar al Cursillo 150. No os imagináis la perseverancia que tuvo conmigo para acompañar a quien hoy puede llamarse, con humildad, una ex hereje.
Desde que nos conocimos, él tiene en su estado la frase: “Nuclear, la palabra es nuclear”. Antes yo no le daba mayor significado, pensando que simplemente hacía referencia a su profesión como ingeniero nuclear. Pero, como bien afirmaba una de nuestras rollistas, Zúrich: “quien no conoce, no sabe, y menos aún entiende”. Hoy le doy significado, y es que lo Nuclear es entregarse y compartir la vida en Gracia.
Agradecida por su sacrificio, al igual que el de todas las personas que forman parte de la comunidad de Cursillos de Cristiandad y que no dudaron en ayudarnos y entregarse; por la amistad tan bonita que hemos podido forjar y que nos ayuda a ver los días de colores. 🌈
Madeline Cisneros, de Ciempozuelos.
Como primera participación, como componente en un equipo de un Cursillo de Cristiandad, la vivencia ha sido extraordinaria.
Ha sido muy nutritiva la preparación, donde he visto cómo los dirigentes se disponen para recibir a los cursillistas, adecuándose a sus circunstancias personales con el objetivo de ser instrumento para hacerles llegar el mensaje que nuestro Señor tiene preparado para ellos, siempre desde el amor y el respeto.
Una vez ya en el cursillo, he disfrutado viendo la evolución de los participantes, como ha ido calando el Espíritu Santo en ellos y, finalmente, siendo testigo de su felicidad al haberse empapado del amor y la misericordia de Dios.
Moisés Cózar Navarro, de la Ultreya de Aranjuez y miembro del equipo de este Cursillo.