Saltar al contenido

Testimonio de Mercy

Mercy Chukwuma Chinasaokwu nos cuenta su primera experiencia como miembro del equipo de un Cursillo, el 145

Testimonio de Mercy como rollista del Cursillo 145

27 de Julio 2025

Este cursillo ha sido una experiencia increíble, un recordatorio más de que decir sí a Dios siempre trae cosas buenas y positivas a nuestra vida.

Hace un año hice mi cursillo, el 137, aunque estuve a punto de no hacerlo porque me apunté supertarde y pudieron haberme dicho que no.

Gracias a Dios me aceptaron, y menos mal, porque ahí coincidí con gente maravillosa a la que echo de menos y por las que rezo para que les vaya bien.

Luego me uní a la Ultreya de Alcorcón, y más tarde realicé las jornadas de Iniciación a la Escuela.

Bendito el día en que me invitaron, y bendito momento en el que acepté ir. Igual que en el cursillo, entré con dudas pero salí sin ganas de volver a casa.

Dos meses antes del cursillo, me ofrecieron la oportunidad de ser parte del equipo, y, aunque volví a tener dudas, ya había interiorizado que todo lo que venga del Señor hace bien, aunque no entienda y aunque crea no estar preparada. Su gracia basta.

Y gracias a fiarme del Señor, tuve la oportunidad de conocer a mis increíbles compañeros de Equipo junto con los pedazos de sacerdotes que nos tocaron: Diego, coordinador, el Padre Alvaro Aceituno, El Padre Javier Merino, y mis compañeros Gloria, Moncho, Desi, Zurich, Santiago, Enrique e Isabel.

Todos ellos son una razón más para dar gracias a Dios por su bondad, por su misericordia y por su gracia. Su entrega y dedicación han sido ejemplares, y una de las razones por las que este cursillo ha sido perfecto.

Ya echo de menos nuestra hermosa convivencia en Pelayos de la Presa, nuestras reuniones nocturnas para preparar el día siguiente, picoteando de todo y echándonos unas risas, intentando no hacer ruido, a veces, infructuosamente.

Esos momentos vivirán en mí para siempre.

No sabía si mi rollo, El cristiano en el mundo, iba a penetrar en los corazones de la gente, pero con la ayuda del Espíritu Santo, y volviendo a fiarme del Señor, puede compartir mi primer rollo recordando que ser cristiano es una experiencia vital de la mano de Jesucristo que nos acompaña todos los días hasta el fin del mundo.

Gracias a Dios, parece que llegó a los corazones de los cursillistas igual que el resto de rollos.

En el cursillo no sólo he podido revivir la maravillosa experiencia de mi primer cursillo, sino que, he podido comprobar desde otra perspectiva, la del rollista, cómo obra Dios en la vida de las personas, cómo va calando en sus corazones, y a medida que pasan las horas, cómo se les ilumina el rostro.

Ver el rostro iluminado de un prójimo, el cual entró sin saber exactamente a lo que venía, y que luego no quiera volver a su casa por el gozo que ha sentido en su corazón en estos tres días al conocer mejor a Dios, a Jesús y a la Iglesia, y a otros compañeros, es de las cosas más bonitas que he podido experimentar en mi vida.

Ahora nos tenemos los unos a los otros, ya no sólo somos amigos sino que somos hermanos en Cristo Jesús y caminamos juntos en nuestro 4º día.

Aún con las dificultades y problemas del mundo, que no desaparecen, ya no salimos igual, somos conscientes de que tenemos la gracia de Dios y el apoyo de la comunidad que hemos formado.

Todo ello hace que nuestras cruces pesen menos, y la vida, sin duda, sea DE COLORES.

Mercy Chukwuma Chinasaokwu, de la Ultreya de Alcorcón.