Retiro de Cuaresma 2026
Retiro de Cuaresma 2026
22 de Marzo 2026
El 7 de marzo, desde las 10:00h a 17:00h, en el Colegio de las Teatinas de Pinto, celebramos el Retiro de Cuaresma de este año.
El P. Lucas comenzó diciéndonos que, como se dice en la Liturgia Eucarística («Por Cristo, con Él y en Él»), ese día estábamos allí por El, para descansar con El y para descansar en El.
La primera meditación fue entorno al pasaje de «la samaritana»: el encuentro es en un sitio codidiano, el pozo, pero no las horas del encuentro, cuando pega más calor.
La samaritana va a buscar agua en las horas de más calor: la vida que ha llevado ha hecho que ese lugar de encuentro del pueblo, sea para ella un lugar de martirio, por ser rechazada por los demás.
Pero ese lugar donde se va a buscar agua se convierte en un lugar donde encuentra el agua de Jescucristo que lleva a la Vida Eterna.
El encuentro es tan transformador para ella, que deja el cántaro (símbolo de nuestras cargas) y se va buscar a sus vecinos a anunciarles la Buena Nueva de haber encontrado al Mesías, y su anuncio es tan expresivo que cala en aquellos que hasta ahora la rechazaban.
La samaritana iba por el sexto marido, lo cual también tiene una lectura histórica: 5 pueblos habían llegado a Samaría, cada uno con su dios (baales), de manera que Yahvé, al que también daban culto, es el «esposo» al que el pueblo de Samaría era infiel (baal en hebreo quiere decir «esposo»). La historia de la samaritana es un resumen de la historia de su propio pueblo.
¿Cuáles son nuestros baales, mis comodidades?
Esas comodidades que nos frenan y nos dejan en la sala de espera. Pensemos que el Señor cuenta con nosotros, nos lanza a la aventura de vivir con confianza de su mano para transmitir al mundo su amor.
Nos pide que dejemos nuestro cántaro para ir en pos del hermano perdido. Nos lo pide ya, no espera a que seamos perfectos.
Hagamos un buen examen sobre qué ídolos rendimos culto.
Tras la adoración, la Misa y la comida, el P. Lucas impartió una segunda meditación con la imagen de Cristo-Jarinero.
Nuestro corazón es muchas veces como un desierto, sin «vida»: un corazón endurecido por el cansancio, los fracasos, las frustraciones, las heridas.
Pero el desierto es un lugar de encuentro con Dios, y un lugar de paso.
Porque si lo ponemos en manos de Cristo, El lo hará florecer.
Porque Cristo no es un Dios lejano, sino que ese Dios-Jardinero que con paciencia nos cuida, siembra su Palabra y su amor, y siempre nos espera a que, con su Gracia, florezcamos.
Posteriormente rezamos un Via Crucis en la capilla, y para finalizar, tuvimos un momento muy bonito de comunión, de puesta en común, donde los participantes de este retiro compartimos aquellas cosas con las que el Señor nos había tocado el corazón.
Sin duda, vivimos unas horas junto a Cristo que nos ayudó seguro a vivir mejor la Cuaresma y prepararnos para la Semana Santa.
Que Dios os bendiga, hermanos.


